250 páginas
(Feb 2017)
Me llamo Lucía y tengo dos cosas muy claras: la primera, que las apariencias engañan y, la segunda, que los príncipes azules no existen. Vamos, que no voy a volver a fiarme de un tío jamás en la vida. ¡¡Que se vayan con cuentos a otra!! Ya no solo es que me hayan dejado tirada como una colilla, espachurrada y con la autoestima a la altura del betún —dejadme que me autocompadezca un poquito, snif, snif—, sino que además mi madre, que es sabia como todas las madres, tiene más razón que un santo cuando dice que las cosas malas nunca vienen solas. Se me ha venido el mundo encima, casi casi literal. Menos mal que tengo a Silvia y a Carol porque, si no, no sé qué sería de mí.Para colmo de males, ahora no solo me han trasladado a un infierno de oficina con un demonio de jefa que me hace la vida imposible, es que encima ha aparecido ÉL, el puñetero psicópata que me acosa a todas horas, Marcos, que sí, es guapo a rabiar, pero mira que es pesadito.En fin…, ¿quieres saber cómo me las apaño para salir de esta? Pues siéntate, que te lo cuento.
MI OPINIÓN
El más flojito de los libros que he leído de esta autora. Le ha faltado chispa, las amigas que viven con ella quedan muy desdibujadas y a menudo se me ha hecho pesado porque me parecía una redacción escolar, no ha terminado de engancharme porque el principio es lento y en general he encontrado incosistencias. La historia es bastante típica y simple y ni siquiera me ha transportado a las maravillosas Islas Canarias donde se ambienta la novela.
⭐⭐⭐⭐⭐⭐✪✪✪✪






